Empieza por el objetivo del proyecto
Resume qué necesita lograr el cliente y cuál será tu contribución. Esta introducción demuestra que entendiste el problema y evita que la propuesta parezca una lista genérica de tareas.
Usa palabras concretas y evita prometer resultados que no dependen completamente de tu trabajo.
Define entregables y límites
Enumera exactamente qué recibirá el cliente, en qué formato y cuántas versiones o revisiones incluye. También aclara lo que queda fuera del alcance.
- Cantidad y formato de entregables
- Número de revisiones incluidas
- Material que debe proporcionar el cliente
- Costo o procedimiento para trabajos adicionales
Presenta un calendario comprensible
Indica la fecha estimada de inicio, los hitos y la entrega final. Aclara que el calendario depende de recibir materiales y devoluciones en los plazos acordados.
Si el proyecto tiene varias fases, vincula cada pago o aprobación con un hito claro.
Explica el precio y la forma de pago
Puedes cotizar por proyecto aunque hayas usado tu tarifa horaria para calcularlo internamente. El cliente necesita comprender qué obtiene, cuánto paga y cuándo debe hacerlo.
Incluye moneda, impuestos si corresponden, adelanto, vencimientos y método de cobro. Para proyectos nuevos, un pago inicial reduce el riesgo para ambas partes.
Cierra con condiciones y próximo paso
Añade el período de validez de la propuesta, la política de cancelación y cómo se aprueba. Un próximo paso simple —responder, firmar o pagar el adelanto— facilita la decisión.
Guarda una versión editable para reutilizar la estructura, pero personaliza el objetivo y los entregables en cada proyecto.










